
Mi recamara huele a mandarina. . .
Respondió inmediatamente el mensaje, recurrió a los juegos de antaño, lolita, la niña, y jugo con su asquerosamente delicioso estilo literario.
Imaginaron y platicaron sobre aquel cuento de José Agustín, bien podrías ser Oliverio y yo tu Requelle . . .
atractiva la idea no?
La cita quedo hecha
Centro histórico, hora pico, concierto de beneficencia . . . ella tomo mas de tres cervezas seguidas con la esperanza de que el alcohol le quitara la pena o al menos disimulara que le encanta coger .
Claudia lizaldi estuvo a punto de bajarle el boleto al hotel
Y a pesar de que ya se habían visto siguieron buscándose entre la gente, con la intención de que ninguno de los dos pareciese desesperado por aquel encuentro.
Su piel efectivamente olía a mandarina mezclada con susurros de toronja y naranja.
Para no perder la costumbre de sus encuentros hicieron dos bromas tontas, dos bromas de tiempo supongo, pensaba cada uno en su cabeza, si hago que se ría igual se le olvida para que quedamos de vernos...
Si me rió pensara que estoy no solo ebria, si no absolutamente ebria, así será mas fácil venderle el cuentito de que soy la pobre caperucita en las garras del lobo feroz [iluso . . . ]
el centro ofrece cantidad de calles abarrotadas de puestos ambulantes, putas y hoteles . . .
Vamos pues.
Decide derecha, izquierda, arriba, abajo, de frente o por detrás [ recuerda yo solo llevaba comida a mi abuelita ]
Caminan de frente esperando encontrar un letrero que diga "Hotel El mas sucio de la comarca", no quieren seguir deformando la historia de Agustín. . . A esas horas de la tarde todos los hoteles se ven decentes, menos el que tiene prostitutas fuera y ella decide ahí.
Una garita sola, niños sin calzones corriendo por el inmenso patio de lo que hace tiempo fue una vecindad [sin gemidos, ni condones, ni cuotas, ni tiempos, no golpeteos de cuerpos guardados fonéticamente en las paredes] Una señora gorda se limita solo a preguntar el tiempo, por hora, por dos horas o por tres con la promoción de que la habitación tendrá cuando menos dos ventanas . . .
Tres pero sin promoción hasta el momento el exhibicionismo colectivo no me atrae tanto como la posibilidad de reflejarme solo en las pupilas de el.
Dicen que las escaleras al cielo son grandes, eso no lo puedo asegurar, pero las que llevan al deseo si lo eran, larguisimas y angostas, tanto como para poder manosearse entre escalón y escalón. Una habitación con exquisito olor a humedad, un espejo enorme y un baño bastante sucio... [ ni mandado a hacer ]
Mientras me acuesto en la cama pido que me leas las líneas de la mano e intento ser la lolita mas deseable [empezando por mi of course! ] de una manera tan sutil que hasta yo misma me sorprendo.
Siempre me gusto la manera en que demostrabas ese extraño poder que tengo sobre ti, ese nerviosismo disimulado, ese "si tu quieres", esa mirada que se debate entre el deseo, las ganas y la educación que te inculcaron tus padres. . .
Es entonces cuando apuesto a que no te atreverás ni a tocarme, que no me compraste el cuentito de presa fácil [ o en el paupérrimo de los casos, tu no te compraste el del lobo feroz ], que no tienes las agallas para demostrarme todo tu deseo, te escudas en la televisión, te escudas en hablar de los que eran tus amigos y mis amantes, del clima, de libros . . .
Trato de esclarecer que me gusta mas, si el saberte indefenso [ por tu miedo] ante esto o el que probablemente estés enamorado de mi tanto como para no permitirle a tu deseo aflorar. . .
Solo una vez te entregaste al juego, supongo fue, que aun estabas resentido por como habían terminado las cosas entre tu y yo, quisiste ser el que jugara conmigo, quisiste ser el que me trataba bruscamente, quisiste ser el que me mordía. . .
pero no pudiste hacerlo mas allá de la puerta. [Lo que deriva en que fue nada y lo mismo]
Mientras tomo tu mano para llevarla a mis caderas recuerdo que en la historia Oliverio y Requelle no tuvieron acercamiento mayor a un beso, ubico tu mano en el lugar estratégico y te robo un labio de la manera mas agresiva posible, te descubro la mirada puesta en el reflejo de mi culo por el espejo, en un rápido movimiento decido darte una vista completa. . .
La historia fue el porque venimos aquí. . .
Tengo ganado el territorio, ya me demostraste que aun no eres fuerte a esto, que aun no tienes control propio. Me hundo en los adentros para pensar sobre todo esto, te limitas a acariciar mi cabello evitando a toda costa rozarme los pechos
Vendrán a tocarnos cuando se acabe el tiempo? Ultimo vistazo al lugar, me peino frente al espejo, te entrego la única prenda que pudiste quitarte, un calcetín.
aretes en la orejas y pulseras puestas alistándose a salir. Tomo la llave y la entrego en la garita con todo el despotismo que me obsequia el ser quien tiene el control.
Caminamos de regreso al punto original, ofreces llevarme a casa pero prefiero caminar deleitándome al saber que eres más Oliverio tu, que caperucita yo.
